Llegar a la oficina se ha convertido en un reto diario para millones de personas en México. Los largos tiempos de traslado impactan la calidad de vida de los trabajadores, quienes deben recorrer grandes distancias para llegar a sus destinos de trabajo. En este sentido, la movilidad es un factor determinante para las empresas al momento de elegir dónde establecer sus oficinas.
De acuerdo con información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los mexicanos invierten en promedio 71 minutos para trasladarse en transporte público y 52 minutos cuando lo hacen en automóvil particular.
Esta realidad ha comenzado a modificar los criterios de ubicación dentro del mercado corporativo. Mientras que en la Ciudad de México la extensa red de transporte público permite conectar con los principales corredores, en Monterrey la movilidad continúa dependiendo en gran medida del automóvil, generando distintas dinámicas en la demanda y desarrollo de edificios de oficinas.
Monterrey: el automóvil es pieza clave para la ubicación de oficinas
Las altas temperaturas, la configuración urbana y la propia topografía de la ciudad han limitado el desarrollo de una cultura peatonal, haciendo que la accesibilidad vehicular sea uno de los principales factores al momento de elegir una oficina. Por lo tanto, la disponibilidad de estacionamiento se ha convertido en un elemento primordial.
En numerosos casos, las empresas descartan espacios de oficinas que cumplen con sus requerimientos de ubicación o calidad debido a que el número de cajones resulta insuficiente para su plantilla laboral.
De acuerdo con información de Datoz, la referencia para edificios Clase A+ suele ubicarse en un cajón por cada 30 m² rentados. Sin embargo, algunos desarrollos ofrecen una proporción de un cajón por cada 20 m², característica que puede representar una ventaja competitiva dentro del mercado. Incluso, algunas compañías optan por adquirir espacios adicionales o contratar transporte privado para sus trabajadores ante las limitaciones del sistema de transporte público de la ciudad.
CDMX: la conectividad impulsa la demanda de espacios
En el caso de la Ciudad de México, más que la disponibilidad de estacionamiento, factores como la cercanía a estaciones de Metro y Metrobús, suelen tener un mayor peso en las decisiones de ocupación.
Esta conectividad ha favorecido el desempeño de corredores corporativos como Insurgentes y Polanco, los cuales mantienen una elevada actividad inmobiliaria debido a las diversas opciones de transporte público disponibles. La facilidad para llegar desde distintos puntos de la ciudad permite a las empresas reducir los tiempos de traslado.
Por el contrario, corredores como Santa Fe y Lomas Altas enfrentan mayores desafíos en materia de movilidad. A pesar de concentrar una gran cantidad de edificios corporativos, la limitada cobertura de transporte ha influido en las altas tasas de disponibilidad en la zona, las cuales fueron de 23% en Santa Fe y casi 40% en Lomas Altas al cierre del 1Q2026.
Esto último refleja cómo la conectividad urbana se ha convertido en un factor cada vez más determinante para el mercado de oficinas nacional, al grado de incidir en las decisiones de arrendamiento.
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