Históricamente, los centros comerciales han sido sinónimo de conveniencia: reunir bajo un mismo techo moda, entretenimiento y gastronomía. Hoy, se habla de ecosistemas, donde cada espacio cumple un mismo principio: crear valor más allá de la compra mediante experiencias.
Lo que responde a una nueva cultura de consumo, en la que el cliente exige algo más que transacciones rápidas; demanda lugares que le ofrezcan propósito, entretenimiento, bienestar y pertenencia.
En un escenario donde la digitalización redefine el consumo y los compradores buscan experiencias más auténticas, el centro comercial, específicamente el formato de Lifestyle Center, se concibe como un entorno vivo diseñado para conectar con las emociones, los sentidos y la vida en comunidad.
Un formato que marca la pauta
Desarrolladores e inversionistas han identificado en los Lifestyle Centers un espacio con potencial para captar consumidores en zonas consolidadas, así como revalorizar áreas urbanas, antes olvidadas, como polos de atracción comercial.
Según cifras de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), los proyectos de Lifestyle y formatos abiertos han crecido más de un 25% en los últimos cinco años en México.
Un ejemplo de esto, lo representan zonas como la alcaldía Miguel Hidalgo en la Ciudad de México o San Pedro Garza García, Nuevo león. De acuerdo con informes de Datoz, en Polanco, el precio ponderado de la muestra es de 774 MXN/m²/mes, lo que refleja la demanda de la zona.
Por su parte, San Pedro concentra una oferta mucho más amplia, con 86 espacios en 31 edificios y un precio promedio de renta de 465 MXN/m²/mes, consolidándose como uno de los mercados más competitivos del norte del país.
En el occidente del país, Guadalajara se ha posicionado como un destino estratégico para el desarrollo de formatos Lifestyle, con 66 espacios en 12 edificios y un precio promedio de 227 MXN/m/²mes, teniendo una oferta accesible en comparación con otras ciudades.
En Zapopan, el mercado muestra una escala mayor, con 215 espacios en 46 edificios y un promedio de 243 MXN/m²/mes, siendo un punto estratégico que complementa la dinámica comercial de la capital jalisciense.
Marcas: la clave para el éxito y el posicionamiento
En la mayoría de los casos, la apuesta por entornos comerciales ha estado enfocada en niveles socioeconómicos altos. Esta orientación responde, en gran medida, a la selección de marcas que integran el mix comercial, pues su presencia determina si un desarrollo será visto como un espacio aspiracional, un nodo de conveniencia o un hub de estilo de vida.
El mercado mexicano lo confirma, pues al cierre de julio de 2025, el país había recibido 10 nuevas cadenas internacionales en el segmento de moda rápida y ropa de diseñador, rebasando el total de 9 alcanzado en 2024.
El auge de este formato representa un paso adelante en la evolución del retail inmobiliario, pero plantea cuestionamientos acerca del consumidor actual y su relación con las marcas.
La clave, entonces, no está únicamente en replicar el modelo, sino en concebir cada proyecto como un ecosistema integral; infraestructura adecuada, espacios abiertos de convivencia, y una mezcla equilibrada entre marcas globales y comercios locales.
Solo así será posible que estos centros comerciales no se conviertan en islas de lujo, sino en auténticos centros de vida comunitaria, los cuales generen un vínculo emocional con la marca y con el propio entorno urbano.
En resumen, los Lifestyle Centers representan la evolución natural de los centros comerciales: espacios abiertos, orientados a ofrecer experiencias enriquecedoras para el consumidor.
El gran reto para los desarrolladores está en encontrar un equilibrio entre la rentabilidad y la construcción de espacios con estrategias hibridas que generen valor social. Por lo tanto, es clave apostar por experiencias integradas, una mezcla de giros comerciales atractiva y formatos flexibles que respondan a un entorno en constante transformación.
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